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Mostrando entradas con la etiqueta Informativos. Mostrar todas las entradas
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sábado, 16 de enero de 2010

CRITERIOS PARA SELECCIONAR NOTICIAS. ¿Es real la IMPARCIALIDAD y el PLURALISMO?

Primero de todo, sí que es verdad que no todo lo que sucede en el mundo se puede reflejar en un Telediario y que lo que vemos es solo una pequeña parte de lo que pasa alrededor nuestro. Por ejemplo, si nos fijamos en un informativo cualquiera de cada día, nos salen unas 15 noticias aproximadamente, más... menos. Pero si vamos a las noticias del Google, simplemente introducimos como búsqueda “que”, ponemos como número de entradas 100 (para verlo más rápido) y por fecha elegimos 60 minutos... Nos da 450 noticias! Entonces... cómo y quién escoge las noticias que nos ofrecen cada día en los informativos?

1) EXCEPCIONALIDAD. Es decir, aquello poco habitual, lo contrario a la normalidad. Por ejemplo, qué es más normal que un perro muerda a su dueña o que su dueña muerda al can?

2) PROXIMIDAD. Será noticia aquello que nos afecta o nos “cae” más cerca, sea porque el hecho ha sucedido cerca o porque la gente la conocemos. Por ejemplo: Si el Alakrana no fuera español, no hubiera ocupado tanto tiempo en los Telediarios. además, es noticia aquello que afecta a mucha gente, como la subida/bajada de impuestos, del euríbor, acuerdos intenacionales...

3) RELEVANCIA DE LOS IMPLICADOS. Atrae más gente si son famosos, mediáticos, etc. Como el encarcelamiento de Julián Muñoz.

4) IMPLICACIÓN EMOCIONAL. Un ejemplo claro son los niños porque “tocan la fibra” del espectador.

5) ACTUALIDAD. Lo que acaba de pasar es más noticia que aquello que pasó ayer, aunque tenga la misma importancia.

6) POR RELLENAR ESPACIO. Por el mero hecho de rellenar tiempo en el informativo.

7) EFECTO AGENDA. Es decir, un listado de temas que son importantes en un momento concreto. Es una especi de percepcióm subjetiva que afirma que un hecho es noticia, que hoy se tenga de hablar de algo y puede que mañana ya no. También cuando un tema arrastra a otro; cuando algo es noticia porque es excepcional pero a los días siguientes, al suceder algo similar pero de menor importancia, también se cuenta.

Pero... SELECCIONAR NOTICIAS, pese a todos estos criterios con los que nos venden una selección objetiva y pluralista, EQUIVALE A OPINAR! Opinar sobre qué temas merecen ser mostrados a la gente y cuáles pueden ser olvidados.

Cuando vemos las noticias, no tenemos la lista de los temas que se han quedado fuera de la parrilla. Sobretodo para saber si estamos de acuerdo o no con la selección hecha. Lo que vemos en televisión es el fruto de un proceso de selección pero también es el fruto de rechazo. Y no hay ninguna regla de oro que establezca que lo que sale en las noticias es la verdad. Por tanto, lo que acabamos viendo en los medios es solo una minúscula parte de lo que ocurre.

Cogiendo como ejemplo alguna de las cadenas de nuestro panel televisivo, veo que no son para nada imparciales ni pluralistas, porque centralizan mucho la informacion. El caso de TV3 es bastante claro, ya que reduce las noticias de Cataluña al área de Barcelona. O también Antena 3 al abrir un informativo con el puente festivo de Madrid, como si eso fuera lo más importante sucedido en toda España.

Tal y como afirma el “Consell de l’Audiovisual de Catalunya” (CAC), que es la autoridad competente independiente de regulación de los medios de comunicación, “tenemos como principios de actuación la defensa de la libertad de expresión y de información, del pluralismo, de la neutralidad y la honestidad informativas, así como de la libre concurrencia en el sector.”

Podríamos entrar en muchos detalles a partir de la definición, pero básicamente, si cogemos de base la idea de una educación para los medios, por muchas iniciativas que se realicen (que ya es algo), al fin y al cabo es como si pusiéramos un parche, el cual no soluciona el problema de raíz. Es decir, se tiene que diseñar un currículum introduciendo este tipo de educación en la enseñanza de todos los niveles escolares. De esta manera, las nuevas generaciones configurarían una nueva sociedad con más libertad de descodificación.

Según Wikipedia, el periodista “tiene que ser riguroso, objetivo e imparcial”, según mi opinión todo lo contrario a lo que nos encontramos hoy día, que es lo que llevamos hablando en las entradas del presente Blog.

María Luisa Humanes, Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y profesora Titular de Universidad en el área de conocimiento de Comunicación Audiovisual y Publicidad afirma que “se hace imprescindible hablar de la ética del periodista; es decir, de su responsabilidad y de los principios con los que se supone que ha de actuar para no afectar negativamente el curso de los acontecimientos que narra (...) No obstante el periodismo se ha ido convirtiendo en una forma aparentemente transparente de escalar posiciones en la sociedad, de manipular situaciones y de alcanzar fines no siempre benéficos para la sociedad” [Ortega, Felix y Humanes, María Luisa (2000) Algo más que periodistas. Sociología de una profesión. Barcelona: Ariel]

Decir para acabar que un espectador será crítico cuando al ponerse a ver las noticias, no solo se pregunte “qué me cuentan y cómo”, sino “qué ha ocurrido y no me están explicando”.

ENTREVISTA A FERRAN MONEGAL


A continuación os presento una entrevista muy interesante para la revista "AcelObert", del barrio del Clot-Camp del Arpa, que se le hizo a Ferran Monegal, columnista de El Periódico desde hace quince años y a la cabeza del programa Telemonegal desde setiembre del 2003.
Os dejo la parte i,mportante cuando habla sobre toto el mundo de la televisión y la cultura que la rodea.

[...]
Redactora: Vostè fa espectacle?
F. Monegal: No, per això penso que aquestes persones que no volen venir al programa ho haurien de fer. No per mi però sí per respecte a l’audiència. Ells tenen tot el dret de no anar on no volen anar però jo no tiro la tovallola i els vaig convidant cada any.

R: S’ha mossegat la llengua alguna vegada?
F.M.:
Sí. Després dels primers dos o tres anys dedicant-me a la crítica televisiva vaig entendre que no s’ha de disparar a l’ocellet, sinó més amunt. Has d’elevar el tret a la direcció del programa o de la cadena. El crític ha de saber repartir la mossegada i fer com el gos del pastor, que no mossega sempre la mateixa ovella per no acabar matant-la.

R: Li costa fer lloances. Vostè no és objectiu o totsho fan malament?
F.M:
La crítica és la crítica. Una altra cosa és el massatge, però això ja seria un altre gènere: les necrològiques. Un gènere molt agraït en el qual parles del mort i sempre el deixes bé.

R: De petit era criticable?
F.M:
No, això em va venir després, llegint el Discurs del mètode, de Descartes. A partir d’una edat tots hauríem de sotmetre a crítica el que la cultura i l’entorn ens ha posat dins el cervell. Però ja ningú parla dels clàssics. El llibre d’Ana Rosa es ven més que el de Descartes, i Julián Muñoz és més conegutque Ainhoa Arteta. La televisió crea popularitats, però els nens han de tenir aquests rols clars o acabarem preguntant a un nen què vol ser de gran i ens dirà que vol ser Coto Matamoros. És un xoriço però triomfa.

R: Ferran Monegal professional mira tota classe de programes.què mira Ferran Monegal telespectador?
F.M:
Em causa un gran riure la teleporqueria. De vegades hi ha gent que m’ho qüestiona però la xafarderia, les trampes, la maldat de programes com el Tomate, el Sálvame... mai he dit que no s’hagin de veure sinó que s’han de saber veure. Si mires la televisió amb amics o família i interactues amb el que fan, és utilíssim.

R: És útil que els nens vegin, per exemple, Sálvame Deluxe?
F.M:
Estic en contra de l’horari protegit. Als nens o nenes de 8, 9 anys no se’ls ha de crear paradissos artificials. Han de mirar Sálvame Deluxe i ¿Dónde estás corazón? Perquè és el que hi ha i el que acabaran veient. Però ho han de fer amb algú que els ensenyi. Cal donar-los les eines perquè estructurin el seu cervell i sàpiguen enfrontar-se a la bèstia, que és la televisió que tenen a casa. És una barrabassada absoluta que només vegin dibuixos.

R: Avui es fa bona televisió?
F.M:
Hi ha programes interessants però la televisió d’abans, quan només hi havia una cadena, al marge del tema polític i les manipulacions dels informatius, era de qualitat infinitament superior.

R: La televisió és la caixa tonta?
F.M:
La televisió no té funció educativa, aniríem llestos si sortís un advocat llicenciat amb ¿Dónde estás corazón?. Quan va néixer tots pensàvem que era l’estri que ens faria més lliures i més cultes, però és una finestra que has de saber mirar. No et culturalitza gens, és tot una impostura. La cultura la torbem a les universitats i a la televisió no se li ha de demanar res.
[...]
--> Como podéis ver, el crítico que se considera teleaddict y está en contra del horario protegido, reclama una cultura de audiencia televisiva desde las aulas para que los jóvenes de hoy día aprendan a mirar la televisión. Tal y com él dice: “Se tiene que saber mirarla”

Para acabar, no estoy de acuerdo con lo que piensa sobre que “La televisión no tiene función educativa” Al contrario, la televisión, y sobretodo, los que están detrás, tienen muy claras cuáles son sus intenciones de cara al receptor y es por esto que tendríamos que tener una buena base formativa delante de este aparato. A demás, finalizaré con la frase del profesor Francisco Martínez Sánchez, del DOE de la Universidad de Murcia, que dice: “Es el contexto en el que se inscribe el receptor lo que le da sentido y significación pedagógica, no el medio.”

sábado, 7 de noviembre de 2009

“¿ES UN SUEÑO LA OBJETIVIDAD EN LOS MASS-MEDIA?”

Que los informativos están sesgados es una verdad innegable. Que éste es un mal difícilmente reparable es también bastante evidente. Lo que más me preocupa es que cada día se está perdiendo la objetividad en los informativos (si alguna vez ha existido), tanto de sus contenidos como de sus presentadores.


"¿Dónde quedó aquello de que un periodista de un informativo debe ser neutral y que no debe intentar dar su opinión sobre una noticia?"


La cuestión de la existencia o no de la objetividad en el ejercicio de la profesión periodística no es nueva. Muchos han sido los autores que han teorizado sobre este aspecto tan delicado y complejo a la vez, como lo es el grado de objetividad o subjetividad que contienen las informaciones que transmiten los medios de comunicación: radios, televisiones, periódicos y, ahora cada vez más extendido, internet.

Está claro que detrás de cada periódico hay un grupo editorial con una ideología. Y detrás de ese grupo editorial unas empresas que lo mantienen con su dinero. Por eso pedir que un periódico no tenga hoy día una tendencia ideológica determinada es casi un imposible.


Ahora bien, frente a otros periódicos que nos dejan ver sus ideas en sus artículos de opinión, sus columnas o sus editoriales (algo que veo normal y lógico), La Razón (mojándome en poner un nombre por ejemplo) se sirve de sus ideales para incluirlos en lo que son los géneros meramente informativos (noticias, reportajes, crónicas...) y esos deberían ser lo más objetivos posibles pues su única misión es la de informar a sus lectores.

Por otra parte, mientras que unos afirman que la objetividad es posible o que es una meta deseable y alcanzable, otros, en cambio, dudan que pueda darse, llegando incluso a negar su existencia.


Porqué es tan difícil ser objetivos, es decir, cuando nos preguntamos sobre quién decide lo que es noticia, quiénes son los periodistas supuestamente capacitados para ser testigos de primera fila, cómo es tratado ese material recogido sobre el terreno…son cuestiones elementales que nos deberían llevar a pensar detenidamente sobre las dificultades para transmitir fielmente lo que ocurre y por qué ocurre en toda su dimensión, en toda su profundidad.

La pregunta al fin y al cabo es: “¿la información que recibimos de los medios es objetiva?” En mi opinión personal los medios de comunicación actualmente, han aprendido a vender su objetividad, es decir prefieren ganar dinero o raiting, que darnos una información confiable y de calidad, que nos mantenga informados, en su lugar crean para notros una realidad alterna que favorece sus intereses y no los nuestros.

Diariamente los medios informativos nos dan notas al respecto; notas que para muchos son confiables, veraces y muestran la realidad de las cosas, pero realmente no es así, todos sabemos que las televisiones por ejemplo, son las menos objetivas e imparciales, ya que sólo favorecen a uno de los candidatos (hablando en términos de política), pero no por convicción si no por conveniencia o por obligación dejando así que la objetividad desaparezca.


Hace falta comentar que es algo difícil abarcar todos los aspectos que nos señalan la falta de objetividad en los medios de comunicación, pero lo que no es tan difícil es crear una visión crítica y analítica de lo que vemos, oímos y leemos, así podremos darnos cuenta de que no todos los medios de comunicación son tan confiables como creemos.

"Los hechos son sagrados, el comentario es libre", fue la coartada perfecta difundida cerca del Siglo XX, para escindir lo objetivo de lo subjetivo, para separar la paja del trigo, al periodista de la crítica. Mientras tanto, los directivos de los diarios se guardaron el derecho de hacer sus interpretaciones subjetivas en sus páginas editoriales. Idea contemporánea al postulado weberiano, donde el técnico habla desde un lugar y el político desde otro; pero político y técnico nunca confluyen en un hombre integral.


La nueva forma de hacer prensa garantizaba a los editores el control de sus periodistas. Una especie de primer manual de estilo, o cláusula contractual implícita, donde la consigna era que la noticia debía ser "un espejo plano de la realidad", pensada como una cosa exterior a cualquier subjetividad. El hombre de prensa medía, verificaba y reconocía, pero no más. Automatización sagrada que debía ser reproducible sin alterar su esencia: "la objetividad exige solamente que los reporteros se hagan responsables de cómo informar, no de lo que están informando".

Sincera y lamentablemente considero que la objetividad no existe, puesto que el solo hecho de acudir al lugar de la noticia y observar el suceso implica ya por si mismo, un juicio, tal y como ya predecía el físico Heisenberg a mediados del siglo XX:

“El propio hecho de la observación altera al observador y a lo observado" .